Ana & Jaime :: Boda en Pazo da Touza
Hay días que parecen escritos por el propio paisaje. El de Ana y Jaime fue uno de ellos, y empezó donde Galicia se asoma al Atlántico: frente al mar.
Una ceremonia frente al Atlántico
El Templo Votivo del Mar, ese santuario que los marineros levantaron mirando a la bahía, fue el primer escenario. Bajo sus arcos de piedra, con la luz del Atlántico colándose por los ventanales, Ana avanzó hacia Jaime mientras el rumor de las olas acompañaba cada palabra.
No hizo falta más decorado. El océano lo puso todo: el sonido, la luz, la inmensidad de fondo. Los marineros que un día levantaron aquellas paredes no podían imaginar mejor testigo para una promesa. Ana y Jaime se miraban, y el mar seguía su murmullo, indiferente y cómplice a la vez.
Granito, hiedra y gaitas en el Pazo da Touza
Después, la celebración se trasladó al Pazo da Touza, en Pontevedra, donde la piedra centenaria y los jardines guardaron las horas más felices. El cambio de aire fue también un cambio de tono: del recogimiento sereno de la ceremonia al bullicio luminoso de la fiesta.
Entre granito, hiedra y gaitas, las risas se mezclaron con los brindis. El sonido del Atlántico dio paso al de la gaita, y los invitados fueron llenando los rincones del pazo con conversaciones, abrazos y copas en alto. La hiedra trepaba por los muros como si quisiera escuchar de cerca.
El atardecer hizo el resto. Fue tiñendo de oro la piedra del pazo, alargando las sombras sobre los jardines, dándole a la tarde esa textura cálida que solo regala la luz de final del día en Galicia. Allí, entre granito y verde, la celebración encontró su ritmo propio.
Un día verdadero, no uno perfecto
Ana y Jaime no buscaban una boda perfecta. Buscaban un día verdadero. Y lo tuvieron: con el mar de testigo en la ceremonia y la piedra de Galicia abrazándolos durante la fiesta. Dos paisajes, dos atmósferas, una misma historia contada por el lugar tanto como por sus protagonistas.
Filmar una jornada así, para nosotros en Visualtec, fue dejar que el paisaje narrara. No tuvimos que forzar nada. Bastó con estar atentos a la luz que entraba por los ventanales del templo, al primer compás de la gaita, al instante en que el oro del atardecer rozó los muros del pazo. Lo demás lo escribieron Ana y Jaime con su manera de mirarse y de reír.
En el tráiler de su boda recogemos ese hilo que va del mar a la piedra, del recogimiento a la fiesta. Aquí está su tráiler: el resumen de un día que el propio paisaje quiso escribir junto a ellos.
Los proveedores de esta boda
- Catering
- Nuria Cerverá chef
- Fotografía
- Pía Borrego
- Música
- Tocata DJs
- Flores
- Susiflor invernadero
Compartir
Seguir viendo